Educar en la paz y en los valores que la acompañan desde una edad temprana es fundamental para que los pequeños crezcan siendo respetuosos, responsables y sepan convivir en paz con todas las personas que les rodean. El trabajo con primera infancia resulta fundamental ya que las investigaciones muestran que los niños a temprana edad (tres años), pueden empezar a aprender los prejuicios y las opiniones de quienes los rodean. Nuestras actitudes ayudan a perpetuar y orientar el comportamiento conflictivo a través de las generaciones, especialmente en zonas de posguerra y comunidades divididas.

