En el corazón del Quindío, la Fundación Misericordia, Amor y Servicio ha demostrado que cuando se siembra amor desde la infancia, los frutos cambian destinos.
Esta es la historia de José Eduber Contreras, quien llegó al internado siendo apenas un niño y hoy es un profesional, un chef formado y un hombre con vivienda propia.
Un testimonio vivo del impacto social, humano y espiritual de una obra que acompaña, forma y transforma vidas a largo plazo

