Con una población de no más de 54 millones de personas, Irlanda se suma a los países que se oponen a la legalización del aborto.
En días pasados, en Dublín, capital de Irlanda, cientos de manifestantes salieron a sus calles a proteger la Octava Enmienda que desde 1983, hace parte de la Constitución Irlandesa, siendo la Ley más exigente de Europa, aceptando la interrupción del embarazo únicamente si la vida de la madre se encuentra en peligro.

